Semana Santa 2008

Cumaná. Estado Sucre. Venezuela

 

Desde hace unas cuantas décadas, la sociedad venezolana ha venido cambiando sus hábitos o costumbres religiosas, en especial las de este acontecimiento que llamamos Semana Santa. Recuerdo que cuando era un niño, finales de los 60 y comienzos de los 70, esta semana estaba dedicada a las diferentes ceremonias religiosas, ayunos y abstinencia de comer carne. Comenzaban con la cuaresma, el miércoles de ceniza, inmediatamente después del martes de carnaval, y terminaban el domingo de resurrección, como un mes entregados a la reflexión, la meditación, la oración, el perdón de los pecados, el sacrificio, el dolor, la pasión y muerte de Nuestro Señor Jesucristo. Las misas para entonces eran en latín y ello creaba un ambiente de tristeza y pesar en las ceremonias. En el hogar se trataba de mantener una compostura acorde a las fechas y el ceñimiento a las disposiciones de la iglesia, en especial a las mujeres, quienes debían asistir a misa con velo y vestidos recatados, rezar el rosario y velar por los niños. Ayudarlos en la reflexión y responder debidamente las preguntas relacionadas con las fechas. Las misas de jueves y viernes santo eran todas unas ceremonias.

He de confesar que extraño algunas cosas de esos tiempos, en especial el ambiente que se creaba en las misas y que referí hace un momento, los coros cantando en latín creaban una atmósfera de mucha mística y espiritualidad y la reunión familiar en torno a un credo y un sentimiento que me parece noble y justo, pues, de que son tiempos para la reflexión y la meditación, lo son, y no para cualquier reflexión, pues, lo que se rememora es un acontecimiento que marcó a la humanidad entera hasta el día de hoy, y los que vienen me parece que no será distinto, así es, lo que se desprende de estas fechas fue o es la brutal ejecución de un hombre por considerarse hijo de Dios, Rey de los Judíos y predicar la justicia, la paz, el amor, entre los seres humanos, por enseñar lo que es de Dios y lo que es de los hombres, por cargar con la enorme responsabilidad de servir de cordero a toda la humanidad y además de ello, realizar la mas grande obra de salvación y vida como lo es la resurrección.

Se que existen personas que, por lo menos, ponen en duda muchas cosas de Jesucristo, se que existen otras que creen en muchas mas de las que se deberían creer, ante esto lo que nos queda es reflexionar de igual manera en esos hechos, en ese nombre, en ese hombre y en el de todos los que aparecen en los relatos bíblicos, los detalles que se cuentan, el fondo y la superficie de cada relato, de cada parábola o simbolismo, pues si mantenemos viva la reflexión, es casi inevitable, entonces, que mantengamos presente el mensaje.

Si bien es cierto lo impactante de los hechos que acontecieron no menos lo es el final, quiero decir, la resurrección, pues lo que esto implica es un sin fin de enseñanzas y de mas reflexiones. Soy de los que cree en el triunfo de la vida sobre la muerte, en nuestros deberes para con Dios, para con nosotros mismos y para con nuestros semejantes, soy de los que creen que es prudente retomar o mejor, de volver nuestra mirada hacia este personaje, rehacer la relación perdida o mejorar la presente, aumentar los aciertos en nuestra conducta y legar a las generaciones posteriores un mejor ejemplo.

Hoy día en Venezuela, la Semana Santa es casi un sinónimo de playa, rumbas y vacaciones, pienso que no estaría demás comenzar en este año a retomar el sentido de estos días y estas conmemoraciones, darnos un tiempo para la reflexión serena y sobria sobre nuestras conductas para con nosotros mismos, para con el país, para con nuestros semejantes, para con Dios mismo, no veo la contradicción entre el descanso y la meditación, entre el solas esparcimiento y la oración, cada quien desde su credo, cumpliendo con sus preceptos y costumbres de su iglesia, me parece que es posible tomarse estos días para la practica de una conducta mas acorde a nuestras realidades y tiempos. Quien quiera seguir tomando estas fechas como una larga fiesta, sol, rumba y mar, es su derecho, de la misma manera lo tiene quien se entusiasme en reconsiderarse y retomar o ajustarse lo mas cercano posible al deber ser y sentido de estos relatos y en especial de ese acontecimiento que llamamos Semana Santa, y al menos, la reflexión y su inherente coherente acción, deberían tener un espacio de tiempo este año, y bien pueden ser los días jueves y viernes santo, para asistir a las celebraciones de las misas en las diferentes parroquias de la ciudad de Cumaná en el caso de ser Católico y en el caso de no serlo, pues en el que sí lo es. Nunca estará demás darnos un tiempo para estar con Dios y recomponer nuestra relación con el.

Henry Díaz. Editor - Director. www.orientese.com

 

Sea cual sea su decisión recuerde que debe cumplir con las normas de seguridad elementales como:

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El consumo de alcohol o sustancias estimulantes puede producir pérdidas irreparables tanto si maneja o no.

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Sea prudente cuando este conduciendo su vehículo, respete las señales y normas de tránsito terrestre y marítimo.

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Deje bien asegurada y protegida su propiedad.

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Cuide a su familia, tanto a menores como a mayores de edad.

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Colabore con las medidas de seguridad implementadas por los organismos públicos de seguridad y defensa.

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Mantenga, junto a los suyos, la debida conducta social, cívica y moral.

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Utilice debidamente los servicios públicos.

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Disfrute con moderación los productos que consuma

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Cuide y preserve los espacios naturales donde se encuentre y enseñe a los suyos a hacer lo mismo.

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Utilice correctamente los lugares indicados para el depósito de la basura así como los de sanidad pública.

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Sea educado en todo momento y lugar, recuerde que lo cortes no quita lo valiente.

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Acuda a los organismos de seguridad y defensa respectivos en caso de necesitarlos, no tome la ley en su mano ni arriesgue su vida o la de los suyos sin tomar las debidas medidas de seguridad y protección.

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Evite cualquier tipo de accidente, sea precavido, prudente y cuidadoso con Usted, los suyos y sus semejantes.