de Sucre para Venezuela y el mundo

 

Hemos llegado a la Navidad del año 2007, fecha de alegría y regocijo, pues ella rememora la llegada al mundo de un ser cuyo mensaje de amor, de justicia, de libertad, de vida, trajo al ser humano el camino para alcanzar la felicidad. Un ser que es a su vez el cumplimiento de las promesas, de las palabras dadas por Dios a sus profetas en remotos tiempos y lejanas geografías. Un ser que cambió al mundo y del cual se han escrito infinidad de palabras. Estas, las mías, las de este año, se unen a todas las de nuestros clientes y amistades en los nobles deseos e invitan a que siempre tratemos de mantenernos unidos en torno a esa figura celestial pues ello es quien nos proporcionará las mas hermosas satisfacciones así como la sabiduría necesaria que nos permita comprender el sentido de la vida para poder vivirla como debe ser.

 

Que esta navidad renazca con mayor fervor en nuestros corazones la llama eterna del amor de Dios que a través de su hijo se hizo carne y habitó entre nosotros para demostrarnos cómo, cuando y donde debemos hacer y ser lo que hacen y son los hijos de Dios.

 

Y que el año entrante, 2008 años después de ese nacimiento, nos aboquemos a poner de nuestra parte, todo nuestros mayores y mejores esfuerzos para que esa llama eterna se mantenga siempre en nuestro corazón y en nuestra mente pues así mejoraremos todas las posibilidades de alcanzar el éxito en nuestras ocupaciones laborales y sociales, para con la Patria y la familia. De nosotros depende, no nos defraudemos y hagamos de Venezuela, nuestro país, el mejor país del mundo más por la calidad de vida de todos sus habitantes que por la fuerza de sus cañones.

 

Henry Díaz

Editor-Director orientese.,com

 

FELIZ AÑO